JMP visitó la Bauhaus

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Cursando la materia Historia del diseño en la facultad conocí la escuela Bauhaus y me atrajo desde el primer momento el tema: cuna de artistas, diseñadores, arquitectos e ingenieros. Concebida bajo los ideales de reformar las enseñanzas artísticas del momento y sin olvidar el contexto histórico en el cual se encontraba  (la Alemania de entre guerras y el surgimiento de las vanguardias determinadas por los cambios políticos, sociales y culturales de principios del siglo XX), nacía de este modo la primer escuela de diseño del mundo.

Fundada en 1919 por Walter Gropius, la Bauhaus tuvo tres sedes: Weimar, Dessau y Berlín. Los cambios de locaciones se debieron a factores políticos y sociales, siendo acusada entre otros motivos de subversiva, comunista y en su última etapa vista como socialista y judía. Por esto, los Nazis cerraron sus puertas, generando así la huida de los profesores a Estados Unidos, lugar donde pudieron seguir con sus ideales.

El interés por la escuela y sus actividades despertó en mi la idea de visitarla en algún momento. Sabiendo que aún quedaban en pie sólo dos sedes, tuve que decidirme por una y la elegida fue Dessau, la más emblemática arquitectónicamente.

Este año tuve la oportunidad de viajar a Europa y unos de los destinos iba a ser sin dudas Dessau. Llegar implicaba desviarse de la ruta que tenía planeada entre las ciudades principales, pero de alguna manera debía lograrlo, no importaba si sólo iba a tener tres horas para encontrarla, recorrer, sacar fotos y caer en la cuenta de donde estaba.

Tomé el tren desde Berlín hacia el sur, 128 kilómetros me separaban de tan ansiada visita. Apurada dejé las valijas en la estación para ir en búsqueda de un mapa o indicaciones de como llegar a la escuela. Sabía que no iba a ser complicado encontrarla, ya que actualmente es una Escuela de Arquitectura y Diseño en funcionamiento, y digamos bastante “famosa” por obvios motivos.

Al salir de la estación (hacia el oeste) mi primera impresión fue increíble, fue como estar en una ciudad universitaria gigante.

Comencé a caminar guiada por las señales, sacando fotos a lo loco, podrían llamarme nipona :P. Las calles internas super tranquilas y silenciosas, no sé si habrá sido por el horario, media tarde, pero no había mucha gente. Todo alrededor gritaba DISEÑO, hasta los bancos de la plaza eran dignos de ser fotografiados. El orden era otra característica del lugar y ni hablar de la forma de todas las obras. No soy arquitecta pero eran magníficas, por lo menos a mi gusto.

La señalética estratégicamente colocada en cada calle me conducía hacia mi destino. Pasando por la casa de los maestros, la casa de los alumnos, a lo lejos ya se podía observar el gran edificio, que en realidad son dos cuerpos inmensos y perfectos.

Mi cara se transformó al ver un cartelito que decía “BAUHAUS“, hasta me emocioné, mi acompañante al borde la risa me decía: “bueno bueno” a modo de consuelo. Yo estaba que no caía.

Antes que nada fui al otro lado del edificio para ver las famosas letras verticales en la pared y sacar gran parte de las fotos. Pero no me podía ir sin entrar, comencé a buscar la entrada mientras envidiaba a un grupo de alumnos que tomaban un café disfrutando la tarde. Ya en el hall, otro cartel “prohibido sacar fotos“, como sabía que podía ser la única oportunidad de estar allí, tomé algunas de manera clandestina y seguí el recorrido hasta llegar al lugar donde vendían todo tipo de souvenirs, obviamente me compré un par de posters e imanes.

Miraba la hora a cada rato por miedo a perder el tren, con lo cual emprendí el regreso a la estación. A paso apresurado pero con una sonrisa enorme no me importó ni la lluvia ni el frío, había cumplido un sueño.

Es difícil explicar lo que uno siente cuando algo que deseaste mucho tiempo se hace realidad. Puede parecer una pavada para otros, pero para mí fue tachar un item más de la lista de cosas a realizar a lo largo la vida 🙂

 

Galería de fotos Bauhaus

 

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